Formación Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria

CURSO DE ACTUALIZACIÓN EN PRODUCTOS SANITARIOS PARA LA ELABORACIÓN Y ADMINISTRACIÓN DE MEDICAMENTOS

Motivos para la prescripción de antimicrobianos. Sospecha de infección. Profilaxis. Tiempo en iniciar el tratamiento. Situaciones clínicas en las que no hay que indicar antimicrobianos

MOTIVOS PARA LA PRESCRIPCIÓN DE ANTIMICROBIANOS

Los motivos para la administración de antimicrobianos en los pacientes críticos son los mismos que para su prescripción en pacientes menos graves o no hospitalizados en los que se emplean para tratamiento o prevención de infecciones. Sin embargo, se diferencian en que en los pacientes críticos existe urgencia en el inicio del tratamiento de infecciones graves y en que se pueden administrar para prevenir infecciones relacionadas con dispositivos invasores. Independientemente de la gravedad de los pacientes los antibióticos se tiene que seleccionar de acuerdo con:

  1. Las características de los pacientes a los que se le va a indicar, en especial los antecedentes de alergias o intolerancias a fármacos y las limitaciones de órganos que pueden alterar su metabolismo y/o eliminación,

  2. Los microorganismos esperados en el foco de infección o los microorganismos que hay que prevenir en una intervención quirúrgica,

  3. Las características de los antimicrobianos que se van a prescribir (espectro antimicrobiano, mecanismo de acción, dosis e intervalo, condiciones PK/PD y morbilidad).

En los pacientes críticos, en ocasiones, es difícil establecer una sospecha de infección con lo que su diagnóstico se establece tardíamente a partir de la diseminación de bacterias u hongos a la sangre (bacteriemia, fungemia). Por otro lado se ha demostrado que el tiempo hasta el inicio del tratamiento es un factor pronóstico en pacientes con grave respuesta sistémica (sepsis o shock séptico) (1,2). Todo ello ha llevado al inicio precoz de antimicrobianos en situaciones en las que no existe infección o esta no se asocia con signos clínicos de gravedad. Lograr un equilibrio entre diagnóstico de seguridad de infección, tratamiento empírico precoz apropiado y utilización adecuada de antibióticos es difícil de conseguir y un reto para los profesionales que los atienden.